Mañana miércoles 21 de noviembre, entre las 19h y las 20.30h en el Hall del CCCB y en el marco del festival l'Alternativa -y gratis, como no podría ser de otra manera, que por eso es una invitación-, pondrán el corto documental en el que hemos estado trabajando Ana y yo en los últimos tiempos: "Unos zapatos para Cassinda".
Por supuesto, no hubiera sido posible sin la ayuda de otras personas tan valiosas como Juan Carlos, Lucy y la gente de la casa de Gran Vía, que medio nos adoptaron por un tiempo, durante la edición definitiva.
Cassinda es una niña angoleña víctima de minas antipersona que estuvo en Barcelona unos meses y que nos hizo el regalo de poder conocerla. Aunque sea sólo para ella y para niños en su situación, este trabajo ha valido la pena.
Esta experiencia es fruto del curso de documental social que seguimos en el Servei Civil Internacional, donde trabajamos los preliminares de este proyecto junto a Miquel y Bea, con la asesoría de Albert.
Es un docu cortito y modesto, pero sincero. Y lo dicho, estáis invitados a verlo MAÑANA MIÉRCOLES 21 DE NOVIEMBRE, ENTRE LAS 19H Y LAS 20.30H, EN EL CCCB.
20 de noviembre de 2007
17 de noviembre de 2007
Un futuro que nunca va a existir. Pero quiero existir
"Yo, hasta hace poco, he estado pendiente de un futuro que nunca va a existir. Y yo lo que quiero es existir". Así hablaba Jose, que protagoniza el documental "El taxista ful", que acabo de ver hace nada en el canal 33. Jose -que a los cincuentaytantos años se quedó en paro- robaba taxis para ganar algo de dinero como taxista 'ocasional'; luego los devolvía intactos y dejaba parte de sus ganacias para su auténtico propietario.Tras toda una vida matándose a trabajar para poder tener una vida 'normal', al quedarse en paro Jose pierde a su familia y descubre el sinsentido de cómo está planteada la existencia de la mayoría de las personas, que dedican gran parte de su vida a trabajar para, algún día, tener dinero suficiente para poder vivir mejor. Lo malo es que mientras anhelan llegar a esa vida soñada, están gastando su vida real.
Si lo pienso un poquito, la verdad es que sólo he tardado un segundo, ésa es la razón por la que voy a dejar la oficina en la que me estoy consumiendo. Porque en algún momento que otro, y a poder ser más temprano que tarde, todos deberíamos poder permitirnos el 'lujo' de dedicar algo de nuestra vida a vivirla intensamente. Es un derecho que no se enseña en la escuela y que tampoco aparece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero es el derecho a vivir estando satisfechos con la propia vida y, lamentablemente, la precariedad aleja a la inmensa mayoría de la población mundial de ese derecho.
Por eso, repito una y otra vez que odio el dinero y todo lo que implica. Y al conocer la filosofía del colectivo Dinero Gratis -que aparece en ese documental-, por fin he encontrado a alguien que comprenda ese deseo -que he manifestado muchas veces a gente diferente que acababa por mirarme como a una débil mental-, sobre la utopía maravillosa que sería que el dinero no existiera. Sé que es algo ilusorio y nunca se llegará a producir esa situación extasiante. Pero, pensadlo de forma inocente sólo un momento y decidme si no sería fantástica la vida sin que el dinero nunca se hubiera inventado. ¿A que sí?
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11 de noviembre de 2007
Que te besen
"Que la felicidad los atropelleQue de sus vidas sean las reinas y los reyes
Que los días los besen
Que la dicha se abalance sobre ustedes.
Que el tronar de una cascada
Te acompañe en la mañana
Que una mariposa guarde
Aleteos para tus tardes
Que el trino de los pajaritos
Haga que en las noches sueñes superbonito.
Y que los días te besen
Una y mil veces que vayan y regresen
Días grises, días verdes, días con árboles
Días de exhostos y reveses.
Y que te besen
Una y mil veces que vayan y regresen
Enfoca, cae en la nota, vence la derrota
Prende velas en la oscuridad.
Y que te besen
Una y mil veces que vayan y regresen
Ojo con los precipicios
No vayas a caer en el abismo.
Y que te besen
Una y mil veces que vayan y regresen
Días grises, días verdes…
Y que te besen
Una y mil veces".
Gracias, Aterciopelados.
Sitio oficial y mágico de Aterciopelados
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7 de noviembre de 2007
Huequitos
No sabes cómo es, no lo ves, pero sientes su dolor fuerte, fuerte, fuerte. El vacío duele.De pronto se convierte en un gigante negro que lo devora todo, que te asfixia y que te transforma en esa pequeña Alicia que se ahoga en sus propias lágrimas de cuando fue alguien enorme.
Entonces bajas la cabeza, miras tu pecho y lo ves plagado de pequeños huequitos, agujeritos que se van uniendo entre sí hasta lograr un gran vacío que no sabes cómo rellenar.
Verle las orejas al lobo

Sobresalen a penas un poquito, por encima de las dudas, de las ilusiones antiguas y desdibujadas. Desde hace un tiempo le estoy viendo las orejas al lobo y me siento como una niña pequeña, a quien el miedo paraliza. No sé qué hacer, no sé qué estrategia inventar para dar caza a ese lobo feroz que cada vez se cierne más monstruosamente sobre mí.
Y sigo pensando y pensado, en correr y correr para dejarlo bien atrás y encontrar un escondite seguro en el que refugiarme de él. Pero nunca acabo de empezar a correr, nunca mis planes se convierten en realidad. Y sólo puedo sentir cómo su figura me hace cada vez más sombra hasta que, un día, me desvanezca en la oscuridad.
El lobo, el miedo, casi ha consumido la energía que algún día tuve. Y parece como si ni los viejos amigos convertidos en ídolos por la memoria, ni esos queridos amigos que constantemente me acercan su hombro para que me apoye en él, lograran convencerme de que el lobo sólo existe en mi imaginación.
Y sigo pensando y pensado, en correr y correr para dejarlo bien atrás y encontrar un escondite seguro en el que refugiarme de él. Pero nunca acabo de empezar a correr, nunca mis planes se convierten en realidad. Y sólo puedo sentir cómo su figura me hace cada vez más sombra hasta que, un día, me desvanezca en la oscuridad.
El lobo, el miedo, casi ha consumido la energía que algún día tuve. Y parece como si ni los viejos amigos convertidos en ídolos por la memoria, ni esos queridos amigos que constantemente me acercan su hombro para que me apoye en él, lograran convencerme de que el lobo sólo existe en mi imaginación.
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21 de octubre de 2007
¡Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy!

Que Dios me conserve la vista y el oído por mucho tiempo, porque son -como para todo el mundo, pero lo digo como yo lo siento, como yo lo vivo- mi mayor y más preciada fuente de valiosa información no buscada intencionalmente.
Y es que cuando voy sola caminando, viajo en metro, bus, tren o avión, o estoy en la playa o en un café, casi dejo de existir físicamente y paso a ser sólo ojos y oídos que, flotando, recorren el espacio y cazan al vuelo lo que dice o hace la gente alrededor. Y la conciencia sobre mí desaparece, como cuando me siento en la oscura sala de un cine a ver una película.
Eso es, la vida para mí en muchas situaciones es como una película continua e interminable en la que yo no soy la protagonista, sino la espectadora. Aunque quizás una espectadora activa que, a modo de guionista y directora, elige a sus protagonistas.
Y lo cierto es que hay muchos de esos protagonistas casuales que son de premio Oscar, como por ejemplo el chico que el otro día, en la paya de la Barceloneta le decía a su amiga, mientras intentaban infructuosamente buscar algo de espacio libre en la arena: "A mí es que me gusta tener a la gente cerca, pero lejos". ¿Mola o no mola el testimonio? Simplemente me fascina.
Por no hablar de temas más fuertes, como la noche en que, de vuelta a casa por la calle Nou de la Rambla, una de las "mujeres de vida alegre" les decía ¡con orgullo! a sus compañeras justo cuando yo pasaba por allí: "¡Mi coño vale 10 euros! Así que el que quiera probarlo, ya lo sabe". Me quedé helada. Aún vuelvo a estarlo cuando pienso en ello, porque si ése le parece un buen precio al que cotizar un rato de sexo con ella, creo que en verdad lo que le está suponiendo al final es pagar un alto precio emocional. Y la sociedad, todos, somos culpables de ello.
Por eso le pido a todas las deidades de todas la religiones que, por favor, me conserven la vista y el oído, porque si la miramos y la escuchamos bien, la vida nos depara muchas sorpresas.
Ahora sólo falta vivirla a fondo.
Y es que cuando voy sola caminando, viajo en metro, bus, tren o avión, o estoy en la playa o en un café, casi dejo de existir físicamente y paso a ser sólo ojos y oídos que, flotando, recorren el espacio y cazan al vuelo lo que dice o hace la gente alrededor. Y la conciencia sobre mí desaparece, como cuando me siento en la oscura sala de un cine a ver una película.
Eso es, la vida para mí en muchas situaciones es como una película continua e interminable en la que yo no soy la protagonista, sino la espectadora. Aunque quizás una espectadora activa que, a modo de guionista y directora, elige a sus protagonistas.
Y lo cierto es que hay muchos de esos protagonistas casuales que son de premio Oscar, como por ejemplo el chico que el otro día, en la paya de la Barceloneta le decía a su amiga, mientras intentaban infructuosamente buscar algo de espacio libre en la arena: "A mí es que me gusta tener a la gente cerca, pero lejos". ¿Mola o no mola el testimonio? Simplemente me fascina.
Por no hablar de temas más fuertes, como la noche en que, de vuelta a casa por la calle Nou de la Rambla, una de las "mujeres de vida alegre" les decía ¡con orgullo! a sus compañeras justo cuando yo pasaba por allí: "¡Mi coño vale 10 euros! Así que el que quiera probarlo, ya lo sabe". Me quedé helada. Aún vuelvo a estarlo cuando pienso en ello, porque si ése le parece un buen precio al que cotizar un rato de sexo con ella, creo que en verdad lo que le está suponiendo al final es pagar un alto precio emocional. Y la sociedad, todos, somos culpables de ello.
Por eso le pido a todas las deidades de todas la religiones que, por favor, me conserven la vista y el oído, porque si la miramos y la escuchamos bien, la vida nos depara muchas sorpresas.
Ahora sólo falta vivirla a fondo.
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3 de octubre de 2007
El arte y la cultura a veces son la única esperanza
Cuando todo parece derrumbarse, cuando los desastres y las miserias humanas no hacen más que asaltarnos a cada minuto desde los medios de comunicación, desde "tu pantalla casi enemiga", el arte y la cultura son los únicos capaces de devolvernos la esperanza en las personas y en el futuro.
¡Que viva la música! ¡La pintura, la fotografía, la escultura, la literatura, el cine! ¡Y que viva la cultura! Porque la belleza existe a pesar de lo que tantos incultos, ignorantes asesinos quieran hacernos creer.
Porque las múltiples manifestaciones artísticas de la belleza son las piezas que conforman el engranaje que mueve el mundo. Y los artistas, cada persona en la medida que lleva a un ser que quiere expresar su forma de sentir, son los que hacen girar la manivela que hace rotar al planeta.
El arte y la cultura motivan el encuentro entre las personas y su lenguaje va más allá de las fronteras.
Tres hurras por la cultura, por el arte. Por la belleza y el amor -en tanto que acto de creación y de expresión- que llevan consigo.
¡Que viva la música! ¡La pintura, la fotografía, la escultura, la literatura, el cine! ¡Y que viva la cultura! Porque la belleza existe a pesar de lo que tantos incultos, ignorantes asesinos quieran hacernos creer.
Porque las múltiples manifestaciones artísticas de la belleza son las piezas que conforman el engranaje que mueve el mundo. Y los artistas, cada persona en la medida que lleva a un ser que quiere expresar su forma de sentir, son los que hacen girar la manivela que hace rotar al planeta.
El arte y la cultura motivan el encuentro entre las personas y su lenguaje va más allá de las fronteras.
Tres hurras por la cultura, por el arte. Por la belleza y el amor -en tanto que acto de creación y de expresión- que llevan consigo.
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