29 de agosto de 2010

Verano

Hay una bruma extraña que enturbia la negra silueta de la torre de Sant Sebastià. Agosto se está yendo y el sol cada día se despide más temprano.

Dos pájaros esperan en el perfil de la azotea para emigrar al sur, mientras resuena en mis oídos "Esa noche", de Café Tacuba, y recuerdo "que siempre he pertenecido a ti, mi soledad".
Las gaviotas del edificio vecino contemplan, pacientes, cómo se retiran los bañistas y llegan los primeros nadadores de atardecer. Ya no salpican las risas ni los chapoteos infantiles de la mañana, sólo queda el ir y venir de los 50 metros, diez carriles, doble sentido, al aire libre o cubierta. Voleibol playa, parejas o individuales. Olas, vaivén, castillos de arena y bruma en el horizonte.
Se desdibuja el mañana cuando el verano también se desvanece.

22 de agosto de 2010

Aula 5 - Barberà

Así les veía yo, así me veían ellos y así cerraba la puerta del aula que nos albergó este curso 2009-10 a mis chicas y chicos y a mí en Barberà. Last day, vacía, para el recuerdo.
Días muy duros y también muchas risas sonaron en su interior.

21 de agosto de 2010

From hell

Un amigo me ha escrito desde el infierno. Muchos le andábamos buscando desde hacía tiempo y ahora que sé dónde está no puedo contárselo a nadie -él no quiere- pero necesito escribirlo. Creyó que volvería en unos días pero el sistema le engulló y ahora tardará un tiempo en regresar.
No he podido dejar de llorar desde entonces, este mundo tiene recovecos negros que asustan y donde pueden desaparecer los pequeños puntos de luz. Ahora hay una partícula ingenua que está descubriendo esa oscuridad sólo por un tiempo.
Tranquilo, tus amigos te esperamos.

27 de julio de 2010

La luna nadaba

Nadaba. Buscaba la luna.
Otra brazada. No estaba.
Y apareció entre dos palmeras,
surgió del mar, encarnada.
Socorrista, tú me salvaste
una noche con la luna en la cara.
Mi alma corta rápido el agua,
bucea feliz, solitaria.

La rosa marchita

Está marchita,
su aroma se perdió.
Era la más bonita,
yo la conservo en la retina y él no.

1 de abril de 2010

¿Estás loca, Viva?

A pesar de que le apuntaba directamente a la frente, Joe permanecía impasible. A Viva le temblaba el pulso pero su ánimo era firme: había decidido que esa sería la última noche en que aquel tipo se saldría con la suya.
Mientras Joe volvía a increpar sutilmente a la chica, ella no dudó en contestar amenazante:
-¡Atrás! No des ni un paso más. Ni lo sueñes. Ni se te ocurra pensar siquiera que vas a convencerme de nuevo. Esta vez no, Joe.

Tras la breve luz blanca, el ruido seco del proyectil expulsado por el cañón del arma rebotaba en las paredes del callejón nocturno. Un segundo después, Joe se desplomaba hasta caer en un mar rojo. Sólo quedaba el viento que alejaba de allí una estela dulzona de Chanel nº 5.

Viva en la noche

12 de enero de 2010

Iván Z

Aunque tarde, el conocimiento de la muerte de Iván Zulueta me deja con una doble sensación de tristeza. En primer lugar, por la pérdida de la presencia en nuestro mundo de un artista plástico, audiovisual, en fin, integral, como él, tan rompedor, tan auténtico y tan vulnerable.
Pero por otro lado, me deja un regusto de tristeza amarga por lo poco que han propagado los medios de comunicación y las autoridades culturales pertinentes esa muerte tan significativa para el mundo del arte. Y dudo que vayan a rendirle algún tipo de homenaje.
La ignorancia a la que nos somete la tiranía de la cultura basada en la productividad y no en el talento margina a muchos genios de disfrutar de su merecido reconocimiento en vida.

A los que deseen huír de esa peligrosa ignorancia os recomiendo que busquéis "Arrebato" en las tiendas y bibliotecas y disfrutéis de Iván Zulueta en estado puro. Y cuando os haya entrado el gusanillo de saber quién había detrás de esa obra, buscad por donde podáis el documental "Iván Z", de Andrés Duque, en el que el propio artista vasco contaba quién era él (del que aquí podéis ver un fragmento). Una joya.
Y un adiós arrebatado.