5 de enero de 2009

50 niños palestinos

Copyright Judith Belmonte La zona más densamente poblada del planeta Tierra, a estas horas de la noche, debe distinguirse especialmente desde la estratosfera a causa de las detonaciones de las bombas israelíes. Gaza estalla desde hace nueve días en mil pedazos, noche tras noche, hora tras hora.
Y las lágrimas no cesan de rodar por las mejillas de los familiares de las ya 500 víctimas mortales.

Los oímos llorar, pero muy de lejos: "ellos están allí, en esa zona de conflicto que no es la nuestra y que nada tiene que ver con nosotros. Ésa no es nuestra guerra. Nosotros somo un país pacífico, somos gente normal". Es el canto de sirenas que nos conviene escuchar y el que nos interesa creer, para mantener nuestra tranquilidad.
El griterío de las cabalgatas y la euforia navideña amortigua ese llanto y no nos deja oír el dolor con claridad.

Hoy es Noche de Reyes y millones de niños de toda España y de muchas otras partes del mundo se irán a dormir felices y despertarán aún más emocionados, pues recibirán un montón de juguetes, de parte de Sus Majestades de Oriente.
Mientras, en Oriente Próximo, allí adonde llegaron precisamente los tres magos hace más de dos mil años, 50 niños palestinos nunca volverán a abrir los ojos porque les han matado las armas de una guerra injusta que tampoco era la suya.

Hace tiempo que no escribo la carta a los Reyes Magos, porque la ilusión va decayendo, a veces, con la edad. Pero este año me gustaría pedirme especialmente una cosa: que no mueran más niños ni inocentes por la incomprensión de los adultos.

5 comentarios:

Gonzo dijo...

Va a estar complejo su deseo, hija, difícil cambiarnos, de ahí esa frase famosa de cuanto más conozco a la gente, más me gusta mi perro

Pero bueno, si les veo por la calle esta noche a los tres magos, por una vez hablaré con ellos, en vez de con los camellos, a ver si pueden hacer algo, aunque es probable que también les bombardeen.

Judith dijo...

Sí, difícil... cada vez me gusta más mi gata, mis discos, mi ordenador y mis plantas...

A lo mejor lo que les dijiste a los tres tipos supuestamente mágicos surtió algo de efecto: lleva granizando (por lo menos aquí, en mi calle) hace una hora. Yo creo que el cielo deja ver su enfado con lágrimas de piedra para que sepamos que no todo el mundo es feliz a estas horas.

Besos

Yago dijo...

Pues no quiero que granice en Barcelona, quiero que lo haga dentro de la Casa Blanca y le rompa la crisma a Bush, y quiero que lo haga en las casas de Peres y Olmert y también les rompa las suyas. Ya que estoy con la carta, también en la de Sarkozy y le pase lo mismo.
Quiero que lluevan piedras en las casas de todos aquellos que recurren a la sangre para conseguir sus objetivos. Quiero que les duela y sufran en sus carnes el mismo dolor que causan.

Judith dijo...

desde luego, son unos desalmados que no se merecen nada mejor que eso...
Abrazo, Yago

fritus dijo...

malditas sean las guerras y los que las montan, y si nos queda el derecho al pataleo, pues lo ejerceremos con salud.

un abrazo